sábado, 25 de abril de 2015

He tenido sueños ancestrales, místicos, de esos que se quedan en la retina o pegados en uno de los tantos pliegues sin resolver de mi cabeza, ahí estaba yo, dos veces mi alma estuvo en India, y una vez en Israel, lo sé, suena ilógico, pero no por ilógico va a ser irreal, en cada sueño me quedaba conversando con gente de ahí, recorrí las calles de ahí, veía e intentaba leer la publicidad de cada local, mirando para dentro a ver si por uno de ellos me llegaba algún regalo o si algo me cautivara lo suficiente como para comprarlo, no soy bueno comprando cosas, cuando voy de viaje, soy de los que dicen "si, te traeré algo" sabiendo que en el fondo eso no sucederá, y mi gente lo sabe, soy así, que me quedo con las fotos, con los aromas, los vistazos, las canciones, el sonido de un músico callejero que baila y hace piruetas imposibles de alcanzar, y uno se pregunta, cómo será pasar la vida entera haciendo eso?, haciendo de cada esquina una pista de baile, haciendo crecer los ojos de cada gente que mira con admiración cada moviendo, haciendo formar una sonrisa inconsiente en cada niño que pasa por ese lugar. He viajado mucho en sueños y en alma, puedo decir a ciencia cierta que conozco esos lugares sin que mi cuerpo físico haya estado ahí, podría tocar la puerta de un lugar y saber que sí existe, que está ahí, podría ver en la calle a esas personas y reconocerlas, lo sé, nadie me puede quitar esa seguridad, nadie me puede quitar la seguridad de que tengo un alma libre, un alma virtuosa, inquieta, diferente, que busca desesperadamente salir de mi pecho, me golpea por dentro, exigiendo un respiro, exigiendo una historia propia de la cual yo seré el más favorecido, porque de ella está mi yo real, con esas inquietudes reales, con esa libertad real, con esa seguridad real.

1 comentario:

Unknown dijo...

Nadie te quita lo bailado corazón