domingo, 4 de noviembre de 2012

Puedo estar horas tirado en la cama en la misma posición, esperando a ver si los magos que salen en la tele con capa y sombreros gigantes tienen razón y me apareces por la puerta con esa ropa que me gusta y con ese gesto que me encanta. Mientras tanto miro por la ventana, el sol está cansado después de tanto brillar y se retira lentamente como mis ganas de hacer algo entretenido la tarde de hoy, apreto mis manos una y otra vez y miro a ver si me sales entre ellas para cerrarte un ojo en señal de saludo, pero no estás ahí, ni en mis manos, ni en la puerta de la pieza, ni debajo de la cama, ni en ninguna de mis pertenencias, ni en mis adentros, ni en las esquinas. Te escapaste como prófuga de la justicia, como si la sentencia más dañina para ti fuera que te amen con locura o que te esculpan estatuas de nubes para que todos vean que eres el punto más alto de mi mirada, ahí donde ni yo te puedo alcanzar.

2 comentarios:

Flan :) dijo...

que lindoo!! :) creo que describiste perfectamente a un amor platonico

Anónimo dijo...

Scar!

Me mataste, me sentí tan identificada u.u